Ódiame!! buba...
Ella amaba a su peluche hecho a mano, en forma de perro; color marrón llamado buba, declaraba que era el más bonito que todos cuando sus diabólicos hermanos se burlaban por el aspecto de este, tenía unas patas muy cortas, en extremas por decirlo así, orejas en forma de oso, y ojos de plásticos color celeste que a cada rato su mama los pegaba porque se salían muy a menudo, también una tela roja en forma de lengua que cada cierto tiempo lo ponían y pues ni hablar de la cola era una madeja de lana cortada en puntas…definitivamente no parecía un perro, pero la nariz quizás, ¿pero esto importaba? para ella buba era perfecto, en los paseos, con las amiguitas, la hora del té, en las fotos, en la soledad, en los sueños; siempre era buba , amigo de todo infancia, ella pensada que algún día cobraría vida y podrían jugar así como las dibujos de TV que veía.
Con el tiempo se notaba mas su edad de uso su cuerpo se ponía como cuando agarras mucho el pelo de una muñeca, se pone mota y aun cuando el pelaje de este sea muy corto se notaba que había muchas de ellas, pero aun seguía la infancia, aun seguía el idolatrado buda y aun seguían las burlas de sus hermanos, pero buba se mantenía firme aun con años. El tiempo transcurre y buba es olvidado, ¿a quién podemos echar la culpa? La niña creció y olvido, todo a su alrededor la deslumbro dejando a buba olvidado y ya después de tiempo cuando su mama sacaba cosas del ático sacaron a un buba empolvado sucio y mal cuidado; sin ojos, sin lengua, sin cola, sin el mantenimiento de mama y un “arréglalo mami”. Buba seguía en el patio bajo la lluvia esperando a su amiga de la infancia, pero ella solo recordó y no lo recogió. El tiempo paso y cuando comienzas a tener nostalgia del ayer deseas a atesorar todo del ayer, fue donde su mama a preguntar sobre buba, “estaba botado días en el patio y cuando te pregunte si lo ibas a recoger me dijiste que no, así que lo bote”. En sus recuerdos; buba brillaba en los ojos de la niña que fue algún día y es que siempre la infancia brilla en los recuerdos y buba junto con ellos, el peluche más preciado duraba años, no como esas muñecas que se rompen ni medio año de uso. Buba llegaba a ser el resumen de toda su infancia. Ella deseaba recuperar a buba. Pero como siempre cuando llegas a perder algo preciado siempre lo vas a querer de regreso…
Etiquetas: Cuentos y relatos
20:18 | lunes, 18 de julio de 2011